Silencio.

Silencio.

Por Miguel Galindo


Reivindico el silencio. No del que estamos acostumbrados a oír y a leer, no el silencio teatral que tantas veces se ha tratado, no el de los textos que anuncian los puntos suspensivos sino otra especie de silencio. Uno que solamente habrá ocurrido una vez en la historia. No es ese que duele cuando se aplica ante alguna estupidez, tampoco el que expresan algunos personajes, como exige uno de los míos en escena: «¡Calla necia! / Que ante una excusa sin fuste / mejor tu silencio emplea.»

El silencio avasallador, el silencio exterminador, quizás tan breve que el humano no sería capaz de distinguirlo. Muchas veces he buscado estudios científicos para intentar encontrar un retazo de acercamiento hacia su existencia pero no se han dado. El silencio que busco es un silencio absoluto, un silencio universal que se haya producido desde la primera explosión del universo hasta nuestros días. Un silencio en el que todo, absolutamente todo haya coincidido en un punto de silencio en todo lo visible e invisible, material e inmaterial. Tan absoluto que quizás aún no haya ocurrido.

De momento solo nos queda vivir con nuestro silencio. Silencio.