El dolor de la arena.

A veces pequeños hecho de la infancia se quedan tan grabados que son capaces de condicionar una parte de nuestro comportamiento y dejarnos una huella difícil de olvidar. A veces somos incapaces de la crueldad que tienen algunos inocentes juegos infantiles. De esto nos habla el maravilloso texto de Fran Giménez.